viernes, 28 de febrero de 2025

Primer capítulo del Autobús con rumbo desconocido



https://docs.google.com/document/d/1Ie2hFQw5iuZ9hnur4-VKcTSYWpxutdFZj-Mz5X2wQkI/edit?usp=drivesdk
Capítulo I
  Desde la parada del autocar, 
se ve a través de una de las ventanas 
 de uno de los edificios,
a una chica
muy bella, 
observando
a la gente que hay en el paradero,
  a lo lejos se ve acercarse
al autobús, con nombre Rumbo Desconocido.
Hay una cantidad inmensurable de gente, 
que no sabe cuál será su destino, 
son personas trashumantes, que les gusta viajar 
pasar 
temporadas no muy largas 
en los parajes
alli donde se queden.
  Ella cierra los ojos, 
se pone a rememorar,
viejos recuerdos 
felices  que pasó 
cuando iba de vacaciones
con sus padres a su tierra natal.
  Empieza por evocar 
aquellos veranos 
en los que salía 
con su mejor amiga 
Raquel, cuando iban 
a la playa de Mogor, 
cuando de casualidad, 
por así decirlo, 
se encontraban a Carlos, 
uno de los hermanos de su mejor amiga,
junto con Balagones,
digo de casualidad, 
porque cuando ella llamaba 
por teléfono a su amiga 
para avisarla, 
siempre cogía 
el teléfono  él, 
¡Qué bien se lo pasaban!, jugaban 
al tenis, por así decirlo, 
pues ellas no sabían jugar, 
Carolina les dijo que no se rieran 
de ella porque no sabía jugar al tenis,
- pero el reírse de gracia,
con buena intención

También se acuerda de cuando 
estaban paseando 
por los jardines de Marín, 
la Alameda, 
de cuando lo veían 
a él junto con Balagones, 
a ella el corazón 
le palpitaba “a cien por hora”. 
Ella salía de su  casa , 
con un montón de cosas
para comentarle a él, 
pero en cuanto lo veía 
la mente se le ponía 
en blanco. 
Lo recuerda todo
como como si hubiera ocurrido ayer.
  Le viene a la memoria, 
el día que le comentó 
a Carlos,
que cuando ella llamaba 
a Raquel por teléfono, 
que  él siempre lo cogía, Carlos, le respondía
muy serio, 
que eso no era cierto, gastándole una broma, 
que era su otro hermano, 
Alberto, el que cogía 
el  aparato. 
Carolina muy segura 
de sí misma, le responde,
que es él, el que lo coge.
Carolina- ¡Ya verás cómo mañana,
 cuando llame a tu hermana,
 verás cómo eres tú el que lo coge!  
Efectivamente, así ocurrió, 
al día siguiente le narró a Carlos, 
sin enfadarse, ¡ves, como fuiste tú, 
el que cogió 
el receptor!, él sonrió.
  De pronto se oye llorar al bebé 
de Carolina, ella se dirige a su dormitorio, 
hacia la cuna, se tapa la nariz, 
pues Carlos, se ha hecho “pof, pof”, 
le quita el pañal, 
le lava el culete, 
acto seguido le espolvorea con polvos 
talco y le pone un pañal limpio, 
acostándolo una vez más 
en su camastro, 
para dirigirse hacia la cocina 
hacer la comida de los dos
y del bebé.
  Haciendo la comida
una vez más vuelve 
a evocar más recuerdos, 
pero esta vez 
es de cuando iban a Louro 
a pasar quince días 
en la casa de su primo cura. 
Allí conoció a Fran y a Maria, 
dos hermanos que son amigos
 de su prima Carmen.
Carolina rememora aquel 
día que fueron a casa de Maria,
 a buscarla, para que saliera 
con ellas, la madre de María les abrió 
la puerta
nada más ver a Carol, le comentó, 
sin que ella le preguntarse nada, 
que Fran estaba escribiendo una carta
 a su padre,  Carolina, pensó para si, 
que a ella se le debía 
de notar en la cara que  le gustaba él,
 aquel año  ella tenía 
15 años 
él uno más que ella. 
Llegado el verano siguiente, uno de los días, 
en que salieron su prima, sus padres, 
su primo cura, con ella,
Paseando por el paseo  marítimo,
 que estaba situado en la misma playa, observó, una pareja, ella rubia, regordeta de tez blanca como la nieve, que tenía un biquini ,
con el fondo blanco y flores grandes de color azul cielo, que no le pegaban nada a ella, el chico resultó ser Fran, 
¡Qué guapo, por Dios!,
la moza era una chica francesa, 

que tenía un perrito pekinés,
 que se lo dejaba a la madre de los amigos de Carmen, porque su madre era alérgica al pelo de los perros. 
–Encima de regordeta, le caía más gorda todavía a Carolina, porque había pescado al mozo que a ella le gustaba.
Carolina ha terminado de preparar
la comida de los tres, 
ahora se dirige hacia 
su alcoba, para coger 
a su bebé y darle de comer
 sus papillas de verduras.
Carlitos es rubio como su padre, 
con ojazos color azul turquesa,
 saló  igualito, igualito que su papa; 
está hecho un tragoncete, 
le encantan mucho 
las papillas que le prepara 
su mamá, 
 sobre todo si llevan cereales.
 Se lo arrima hacia su hombro derecho, 
dándole unas palmaditas en la espalda, 
para que eructe, de pronto se oyen 
unos sonidos como gorjeos, 
es muy especial eructando,
se pone a cantar 
de pronto se  oye  “futa”,
su primera palabra, 
Carolina, se emociona,  piensa que ojalá 
que estuviese Pedro en este mismo instante, 
ella lo sienta en la trona,
pues ya tiene  un año, 
¡que rápido pasa el tiempo!, 
exclama ella, 
se pone a prepararle 
el postre al pequeño, 
una vez que ha terminado ,
le va dando cucharada a cucharada, 
aprovecha e intenta enseñarle 
a decir
 papá 
mamá, 
pero él ni caso ,
se pone a jugar, 
a cantar, 
ella, se dice, 
¡bueno ya lo intentaré 
más adelante, !
en esto se parece su gran  amor Pedro.
Carol y Pedro comen mirándose fijamente
el uno al otro acarameladanmente, 
al poco de terminar 
Pedro se dirige hacia su lugar de trabajo,
ella le  cambia el pañal al peque
lo viste arreglándolo 
para salir, 
a pasear
Una vez que ambos están listos para salir, 
lo asienta en la silleta 
se dirigen
hacia la entrada, abre la puerta y sale, 
cerrando el portón 
van paseando hacia 
el Arsenal militar 
donde trabaja Pedro, 
hoy le toca hacer guardia, 
por eso su amada 
le va a ver, 
va a estar
con él un poco, 
pues después de comer 
 Carolina irá a pasar
 la noche con en casa de sus padres, 
por si surgiera algo,
que su padre la pueda llevar en coche.





 



viernes, 21 de febrero de 2025

El cuento de papá nomo Manuel y las luces de Navidad


 En un lugar no muy lejano 

pero a la par

 si muy cercano

a nosotros 

hay un bosque encantado 

en el que moran , 

duendes, ninfas,

elfos, 








mariposas, hadas,

 libélulas,

 árboles sabios 

a los que todos los habitantes 

de tan maravilloso lugar

 se acercan

 otros se posan en sus ramas 

para consultar susurrar

 a los diminutos poros

 que tienen en sus troncos

 y ramales, 

 ya que a la vez

 les sirven para respirar 

escuchar

 oir, así a la par 

tan maravillosos 

 sabios árboles 

les puedan aconsejar.

En dicho lar 

hay diminutas casas 

con forma de setas  

de fruta 

así como con formas de tarta 

en las que moran

 los pequeños nomos 

en una de las mil y una casitas ,

 habita the Big Daddy Nomo Manuel, 

que lleva desde que terminó ,

 como dice el, “ tan maravillosa 

festividad” 

queriendo recoger

 toda la decoración de Navidad 

de tan bello lugar,

 pero que ningún habitante 

quiere ponerse a colaborar, 

no hacen más que cantar 

saltar y bailar

 realizando

 las demás tareas ,

al pobre se le han enrollado

 todo el cableado de las luces 

más se ha enfurruñado, 

 ha pensado 

que para las próxima festividad

 consultará con las luciérnagas

 para que hagan de luces 

de colores movibles 

 para los árboles, 

además de colocar las fijas 

con la ayuda de las libélulas 

para que le ayuden a colocarlas

 en lo más alto de los árboles

Ha intuido 

que tiene que inventar 

una pócima 

para que se pongan 

ha ayudarle 

a él,

 a la vez 


de que no les haga entristecer

 al ver 

que que ha finalizado 

la Navidad, 

que el solo no puede

 pues de tan mayor que es 

se cansa un montón 

Eureka! Ya ha terminado

 la poción, 

 sin dudarlo 

la ha probado,

 que contento se ha puesto,

los efectos han dado resultado  

se ha puesto a dar saltos, cantar , 

bailar

 más las lágrimas de felicidad, 

de ilusión

 de sus pequeños

 ojos han brotado, 

ha exclamado 

una y otra vez 

a toda voz. ¡Eureka, 

Eureka,

 lara 

lara , 

 oe oe oa

 lo he conseguido!

Todos los habitantes 

de tan encantador

 bosque, a él se han acercado, 

pues la curiosidad 

les ha picado,

 le han preguntado 

¿ Que te ha pasado,

 que tan contento

 te hemos encontrado?

Más papá Manuel les respondió:

Una pócima he inventado 

más una vez que la he probado 


 sus efectos han dado resultado, 

dándome alegría, 

gozo, quitándome las penas,

enfados,melancolías

 dándome

 ansias de ponerme 

a currar, al oírlo

 todos los personajillos

 de dicho luar, 

se han animado 

más le han comentado 

que les diera de dicha pócima.  

El sin dudarlo todo emocionado

 de uno en uno

 un cuenco lleno les iba dando,

 las mariposas, libélulas 

y luciérnagas que alrededor 

de él pululaban, 

se posaron encima del bol gigante

 donde tenía la pócima,

 habiéndose colocado 

en el borde, sus patitas rozaron 

la pócima, más su efecto les causó,

 dándoles alegría

 que volaron desde el principio

del bosque hasta el final 

sin parar sin llegar

 a agotar toda su energía

 Colorín colorado 

está narración 

ha finalizado

 ya por fin papá Manuel

 ya pude descansar

 y disfrutar 

del reportaje de Navidad








Colorear con números 2025 e imágenes ia bosques y arboles