martes, 26 de abril de 2016

PALABRAS DE AMOR


PALABRAS DE AMOR

- Estas palabras
son palabras
de amor,
llenas de dolor
que salen
de tu corazón.
.- Un corazón
pleno de amor,
de una vida
llena de color,
amor
y felicidad. .
- Una vida
llena de amor,
que nadie quiso
que se convirtiera
en dolor,
ese dolor
que te queda
cuando se va
la persona,
que compartió
junto a tí

todo su amor. .
- Con esas manos
Que trabajaron
unidas junto a tí
en su taller.
.- Manos
Maravillosas,
Que labraron
En tu vida
Una flor
Llena de amor.
.- Que labraron
En su taller,
Maravillosas,
Y esplendidas
Obras de arte. .
- Esa persona
Desde lo mas alto
Te sigue queriendo,
Y labrando
En tu interior,
Y sembrando
Flores
De multiples
Colores,
y multiples
Fragancias,
Esas flores
Que nadie mas que èl,
las sabe cultivar.
.-Las sabe cultivar
Y realizar.
.- Jardinero,
Artesano,
Albañil
y creador.
.- Todos en uno
Estan cuidando
De vosotros
Desde el cielo.
Caxú(c)
Camina que caminando 
lentamente van pasando
 los años 
que con su lento
 y largo transcurrir
 han pasado
  siete largos años 
siete recordando 
todos nuestros recuerdos 
del pasado 
pocos meses faltan 
para llegar 
a los ocho tan solo dos
 rememorando  
las prinaveras 
en las que estabamos
 los cuatro, los tres juntos
, asi como los estios 
en los que todavia 
estabas con nosotros 
que maravillosos
 y felices años 
pasados en los que tú 
mi querida madre estabas
 con todo tu ser 
otros rememorando
 de vez en cuando 
esas estaciones 
del año



 asi como las no mencionadas
 recordando 
tan solo los momentos 
dias en que tú te acordabas 
nos conocias 
en que tu mente te dejaba 
ver, pero unidos
 a dichos recuerdos 
tambien se les sumaban
 los tristes los que queremos alejar 
pero siempre  van unidos 
siempre  inseparables ambos 
 pegados como uña y carne van
 dos meses tan solo dos
 es como si el  tiempo
  pudiera pensar 
que nos fueramos a olvidar 
de tan gratos momentos  
de tan bella y dulce  madre
 además de cariñosa , 
es muy dificil no querer a tan bella madrecita al igual 
que tambien cuesta  olvidarte.
Siempre prevaleceras en mi.
Te quiero.💋 mamá 

viernes, 15 de abril de 2016

en este mundoque vivimos,

Para mi
en este mundo
que vivimos,
para mi lo mejor
es...
la sinceridad,
la humildad,
la verdad,
la honestidad,
la caridad
y el amor.
Si quitamos
la falsedad
de las personas,
la hipocresía
y el tipo de orgullo
que a veces afea
a las personas.
El planeta tierra
sería
mucho mejor.
La verdad
duele,
pero duele
mucho mas
la mentira.


lunes, 11 de abril de 2016

MI EXPERIENCIA VIVIDA DURANTE LA ENFERMEDAD DE MI MADRE

Mientras realizaba hoy las tareas del hogar, me vino a la memoria, el recuerdo de cuando iba a ver a mis padres, durante el tiempo que le duró el "mal de los cuerpos de lewis" a mi madre; perdida progresiva de la coordinacion, palabra y movimiento ademas de la perdida del tiempo y espacio,  cuando nos turnabamos mi hermana y yo.
Recuerdo los dias que iba mi hermana iba, y yo me quedaba en casa, para no pensar ni "ver" a mi madre con dicha enfermedad, porque no queria verla asi, ni que me quedara el recuerdo,porque no era ella, aunque estuviese tranquila, el primer y parte del segundo año, aun se podia hablar con ella,tener una conversacion, pero como la cortaras luego no se acordaba de lo que iba a decir o de lo que queria contar; como iba relatando, para no ver a mi madre asi y para no llorar y poderla ver y recordar como cuando estaba bien, ni verles a ellos dos solitos en la casa, tanto cuando iba como cuando no iba, yo me ponía a hacer gamchillo, a tricotar, hacer manualidades en miniatura, dibujar o bien me ponia a leer libros de poesias o de frases de aliento para mi, tambien cogia el libro de contabilidad para recordar viejos tiempos.
En el periodo que iba hacerles compañia, cuando salia de su casa hacia la mìa , entraba en la iglesia, me daba igual que estuviera la misa empezada, el rosario o que no hubiera misa, yo solo queria entrar para orar con Dios y entregarle todos mis pensamientos y sentimientos ademas y sobre todo pedir por ella, que no sufriera y que se pusiera bien, aunque en el fondo de mi ser, sabia que eso no podia suceder, pues no hay medicamento, ni cura para ese mal; una vez dentro de la iglesia
me arrodillaba, cerraba los ojos y oraba con Dios y con nuestro Señor, pidiendole que queria verla bien y que volviera a ser ella otra vez, ademas de pedirle perdón, si alguna vez hubiese  realizado  o dicho algo a alguno de los  que están conmigo, si es que a ellos les ofendí.
Al llegar a casa tan solo queria sentarme un rato con los ojos cerrados relajarme para no recordar el momento triste que pase, los hubo mas tristes, los ultimos años de su vida y sobre todo el último, que tal vez relate mas adelante; el momento de verme sin poder contarle nada, porque un lado mi cabeza me decia que no me iba a poder seguir la conversacion, el verla observando a la pared como si ella estuviera viendo a mas personas; pero no podía pues habia ,y sigue habiendo una tercera persona que preguntaba por ella y yo como no se mentir, al igual que mi marido, que estaba tranquila pero no bien; pero dicha persona con su peculiar forma de expresarse, dandole igual como te sintieras tú a la hora de expresarse ella,te respondia:"que como nosotros no pensabamos bien, que por eso no la veiamos bien", y "que como ella la apreciaba, la veia bien", sin querer me hacia sentirme mal, pero yo misma me autoconvencia y sabia que no estaba hablando mal de ella, sino de la enfermedad.
Una noche cuando fui a acostar a mi niña, me quede cinco minutos tumbada con ella en la cama, con los ojos cerrados, me pregunté a mi misma, ¿ como me sentiria yo el dia en que se fuera mi padre junto a ella?, y me entraron ganas de llorar, tuve que salir de la habitacion porque no queria llorar mas, y me dije que todavia faltaba mucho para ese día , que cuando llegase ese momento, ya lo veria.
Tambien rompi a llorar dos o tres semanas antes de que ingresara en el hospital, era tal la pena que tenia y de tanto aguantarla para que no me vieran triste, de tanto tragar mis lagrimas, que es como si algo en mi interior, me digera que ya no la iba a ver mas, sin darme cuenta yo de que estaba presintiendo que se iba.
Recuerdo otros dias en los que habia alguna pequeña contrariedad con dicha tercera persona, porque me mal interpretaba lo que le decia, no de mi madre, sino de otros temas, o bien porque no me creìa, de dolor lloraba por dentro y desde mi interior le llamaba, antes de realizar la compra me daba una vuelta, diciendome que cuanto mas lejos estuviese de ella, mejor, llegaba a uno de los parques y una vez ahi, me sentaba y llamaba a mi madre, me quedaba in rato y ya me calmaba.
Se que antes cuando veía una película DVD en el que salia ella lloraba por dentro para que no me viera mi padre sufrir, pero en cambio podia ver fotos de ella sin apenarme; creo que hoy en día todavia me queda un poquito de "resquemor= de pena" si veo algun video en el que esté ella, pero con.mas templanza. Hay personas conocidas que al poco de fallecer su madre no podian ver fotos suyas porque se ponian a llorar, a mi me pasaba y me sigue pasando todo lo contrario, tengo ina foto en la mesilla en la que estan los dos,
es como si me aferrase muy fuerte a la idea de que "todavia sigue viva' y de que no falleció con ese mal y como si me diese mas srguridad.

jueves, 7 de abril de 2016

Cruzar el humbral de la Fe. Francisco I



La imagen de una puerta abierta ha sido siempre el símbolo de luz, amistad, alegría, libertad, confianza. ¡Cuánto necesitamos recuperarlas! La puerta cerrada nos daña, nos anquilosa, nos separa.
Iniciamos el Año de la fe y paradójicamente la imagen que propone el Papa es la de la puerta, una puerta que hay que cruzar para poder encontrar lo que tanto nos falta. La Iglesia, a través de la voz y el corazón de Pastor de Benedicto XVI, nos invita a cruzar el umbral, a dar un paso de decisión interna y libre: animarnos a entrar a una nueva vida.

La puerta de la fe nos remite a los Hechos de los Apóstoles: “Al llegar, reunieron a la Iglesia, les contaron lo que Dios había hecho por medio de ellos y cómo había abierto a los gentiles la puerta de la fe” (Hechos 14,27). Dios siempre toma la iniciativa y no quiere que nadie quede excluido. Dios llama a la puerta de nuestros corazones: Mira, estoy a la puerta y llamo, si alguno escucha mi voz y abre la puerta entraré en su casa y cenaré con él, y él conmigo (Ap. 3, 20). La fe es una gracia, un regalo de Dios. “La fe sólo crece y se fortalece creyendo; en un abandono continuo en las manos de un amor que se experimenta siempre como más grande porque tiene su origen en Dios”

Atravesar esa puerta supone emprender un camino que dura toda la vida mientras avanzamos delante de tantas puertas que hoy en día se nos abren, muchas de ellas puertas falsas, puertas que invitan de manera muy atractiva pero mentirosa a tomar camino, que prometen una felicidad vacía, narcisista y con fecha de vencimiento; puertas que nos llevan a encrucijadas en las que, cualquiera sea la opción que sigamos, provocarán a corto o largo plazo angustia y desconcierto, puertas autorreferenciales que se agotan en sí mismas y sin garantía de futuro. Mientras las puertas de las casas están cerradas, las puertas de los shoppings están siempre abiertas. Se atraviesa la puerta de la fe, se cruza ese umbral, cuando la Palabra de Dios es anunciada y el corazón se deja plasmar por la gracia que transforma. Una gracia que lleva un nombre concreto, y ese nombre es Jesús. Jesús es la puerta. (Juan 10:9) “Él, y Él solo, es, y siempre será, la puerta. Nadie va al Padre sino por Él. (Jn. 14.6)” Si no hay Cristo, no hay camino a Dios. Como puerta nos abre el camino a Dios y como Buen Pastor es el Único que cuida de nosotros al costo de su propia vida.

Jesús es la puerta y llama a nuestra puerta para que lo dejemos atravesar el umbral de nuestra vida. No tengan miedo… abran de par en par las puertas a Cristo nos decía el Beato Juan Pablo II al inicio de su pontificado. Abrir las puertas del corazón como lo hicieron los discípulos de Emaús, pidiéndole que se quede con nosotros para que podamos traspasar las puertas de la fe y el mismo Señor nos lleve a comprender las razones por las que se cree, para después salir a anunciarlo. La fe supone decidirse a estar con el Señor para vivir con él y compartirlo con los hermanos.

Damos gracias a Dios por esta oportunidad de valorar nuestra vida de hijos de Dios, por este camino de fe que empezó en nuestra vida con las aguas del bautismo, el inagotable y fecundo rocío que nos hace hijos de Dios y miembros hermanos en la Iglesia. La meta, el destino o fin es el encuentro con Dios con quien ya hemos entrado en comunión y que quiere restaurarnos, purificarnos, elevarnos, santificarnos, y darnos la felicidad que anhela nuestro corazón.

Queremos dar gracias a Dios porque sembró en el corazón de nuestra Iglesia Arquidiocesana el deseo de contagiar y dar a manos abiertas este don del Bautismo. Este es el fruto de un largo camino iniciado con la pregunta ¿Cómo ser Iglesia en Buenos Aires? transitado por el camino del Estado de Asamblea para enraizarse en el Estado de Misión como opción pastoral permanente.

Iniciar este año de la fe es una nueva llamada a ahondar en nuestra vida esa fe recibida. Profesar la fe con la boca implica vivirla en el corazón y mostrarla con las obras: un testimonio y un compromiso público. El discípulo de Cristo, hijo de la Iglesia, no puede pensar nunca que creer es un hecho privado. Desafío importante y fuerte para cada día, persuadidos de que el que comenzó en ustedes la buena obra la perfeccionará hasta el día, de Jesucristo. (Fil.1:6) Mirando nuestra realidad, como discípulos misioneros, nos preguntamos: ¿a qué nos desafía cruzar el umbral de la fe?

Cruzar el umbral de la fe nos desafía a descubrir que si bien hoy parece que reina la muerte en sus variadas formas y que la historia se rige por la ley del más fuerte o astuto y si el odio y la ambición funcionan como motores de tantas luchas humanas, también estamos absolutamente convencidos de que esa triste realidad puede cambiar y debe cambiar, decididamente porque “si Dios está con nosotros ¿quién podrá contra nosotros? (Rom. 8:31,37)

Cruzar el umbral de la fe supone no sentir vergüenza de tener un corazón de niño que, porque todavía cree en los imposibles, puede vivir en la esperanza: lo único capaz de dar sentido y transformar la historia. Es pedir sin cesar, orar sin desfallecer y adorar para que se nos transfigure la mirada.

Cruzar el umbral de la fe nos lleva a implorar para cada uno “los mismos sentimientos de Cristo Jesús” (Flp. 2, 5) experimentando así una manera nueva de pensar, de comunicarnos, de mirarnos, de respetarnos, de estar en familia, de plantearnos el futuro, de vivir el amor, y la vocación.

Cruzar el umbral de la fe es actuar, confiar en la fuerza del Espíritu Santo presente en la Iglesia y que también se manifiesta en los signos de los tiempos, es acompañar el constante movimiento de la vida y de la historia sin caer en el derrotismo paralizante de que todo tiempo pasado fue mejor; es urgencia por pensar de nuevo, aportar de nuevo, crear de nuevo, amasando la vida con “la nueva levadura de la justicia y la santidad”. (1 Cor 5:8)

Cruzar el umbral de la fe implica tener ojos de asombro y un corazón no perezosamente acostumbrado, capaz de reconocer que cada vez que una mujer da a luz se sigue apostando a la vida y al futuro, que cuando cuidamos la inocencia de los chicos garantizamos la verdad de un mañana y cuando mimamos la vida entregada de un anciano hacemos un acto de justicia y acariciamos nuestras raíces.

Cruzar el umbral de la fe es el trabajo vivido con dignidad y vocación de servicio, con la abnegación del que vuelve una y otra vez a empezar sin aflojarle a la vida, como si todo lo ya hecho fuera sólo un paso en el camino hacia el reino, plenitud de vida. Es la silenciosa espera después de la siembra cotidiana, contemplar el fruto recogido dando gracias al Señor porque es bueno y pidiendo que no abandone la obra de sus manos. (Sal 137)

Cruzar el umbral de la fe exige luchar por la libertad y la convivencia aunque el entorno claudique, en la certeza de que el Señor nos pide practicar el derecho, amar la bondad, y caminar humildemente con nuestro Dios. (Miqueas 6:8)

Cruzar el umbral de la fe entraña la permanente conversión de nuestras actitudes, los modos y los tonos con los que vivimos; reformular y no emparchar o barnizar, dar la nueva forma que imprime Jesucristo a aquello que es tocado por su mano y su evangelio de vida, animarnos a hacer algo inédito por la sociedad y por la Iglesia; porque “El que está en Cristo es una nueva criatura”. (2 Cor 5,17-21)

Cruzar el umbral de la fe nos lleva a perdonar y saber arrancar una sonrisa, es acercarse a todo aquel que vive en la periferia existencial y llamarlo por su nombre, es cuidar las fragilidades de los más débiles y sostener sus rodillas vacilantes con la certeza de que lo que hacemos por el más pequeño de nuestros hermanos al mismo Jesús lo estamos haciendo. (Mt. 25, 40)

Cruzar el umbral de la fe supone celebrar la vida, dejarnos transformar porque nos hemos hecho uno con Jesús en la mesa de la eucaristía celebrada en comunidad, y de allí estar con las manos y el corazón ocupados trabajando en el gran proyecto del Reino: todo lo demás nos será dado por añadidura. (Mt. 6.33)

Cruzar el umbral de la fe es vivir en el espíritu del Concilio y de Aparecida, Iglesia de puertas abiertas no sólo para recibir sino fundamentalmente para salir y llenar de evangelio la calle y la vida de los hombres de nuestros tiempo.

Cruzar el umbral de la fe para nuestra Iglesia Arquidiocesana, supone sentirnos confirmados en la Misión de ser una Iglesia que vive, reza y trabaja en clave misionera.

Cruzar el umbral de la fe es, en definitiva, aceptar la novedad de la vida del Resucitado en nuestra pobre carne para hacerla signo de la vida nueva.
Meditando todas estas cosas miremos a María, que Ella, la Virgen Madre, nos acompañe en este cruzar el umbral de la fe y traiga sobre nuestra Iglesia en Buenos Aires el Espíritu Santo, como en Nazaret, para que igual que ella adoremos al Señor y salgamos a anunciar las maravillas que ha hecho en nosotros.

Card. Jorge Mario Bergoglio, arzobispo de Buenos Aires

martes, 5 de abril de 2016

Carolina hoy en este dia nublado y lluvioso le vienen antiguas remembranzas de cuando vivía su madre,  que le pedía a Dios que no lloviera para que sus padres pudieran salir y así a la vez que ambos se relajaran,  ya que su querida madre al salir,  ver los árboles, el cielo y paisajes por el camino parecía que se tranquilizaba observaba que le sentaba bien, mientras que los demás temblaban de miedo  a que les pasara algo,un accidente, y si me acompañaban a casa,  los que temían de que pudieran tener un accidente, por prudencia su temor era de que pudieran resbalar y caerse, pero gracias a Dios en ese tiempo no les sucedió nada. Aunque un día ya habiendo transcurrido de eso bastantes días tuvieron una pequeña caída cerca de la casa, pero aunque uno de ellos salió magullado pero nada más.