Ayer fue a visitar a su padre, y los recuerdos
de cuando su madre no estaba bien, le trataron de brotar, pero ella no quería
estar triste, pues con su padre está mejor que con su suegra, que aunque es
buena, también es una persona un poco o mucho, con una actitud negativa,
pesimista, que no tiene término medio para nada, y para ella es un ente que
quiere estar más en el pasado con los pies en el presente, y que sólo quiere
creer lo que ella piensa, y que como le cuentes algo de lo que tú te acuerdes
de algo y si ella no se acuerda, te llama mentirosa, o bien dice que lo has soñado
o que te lo inventas, con tal de no reconocer que en ese momento no se acuerda,
y si se lo comentas lo de que no se acuerda, te responde que ella está bien de
la cabeza.
CAPITULO V NAVEGANDO EN EL MUNDO DE LOS RECUERDOS
Carol, sigue
acordándose de sus primos, y de un juego de pulseras, un semanario y una
sortija, de plata que les hizo su primo Toño. Al igual que evoca la floristería
que tuvo su prima en Cantuarena, la tuvo
más o menos hasta el año 1974 0 75, que luego más adelante, ya tuvo una tienda
de ropa de novias y de complementos para prometidas, en el centro de Marín, al
igual que Toño, tenía una joyería también en el centro de Marín.
Rememora cuando
iban a la playa de Paxariñas, a la Paman, Loira o a Mogor cuando fueron a comer
la sardinada, al igual que cuando fueron a Moraña, a la festa do cabrito al
aspeto.
Mientras Carol,
está preparando sus tostadas con mermelada y mantequilla, con su vaso de leche,
le invadieron muchos recuerdos de cuando estaba soltera, de lo que tomaba en el
desayuno y de la plancha para donde tostaban el pan para hacer las tostadas, a
la vez evoca también cuando su madre hacía pan frito con azúcar, mmmm…¡Qué rico
estaba!. También sigue perpetuando cuando vivieron en Mallorca, al igual que de
cuando vivieron en las casas de marina de Cartagena, de cuando su padre estaba
todavía embarcado, de cuando navegaban e iban a Canarias, el traía, las latas
redondas de mantequilla con sal y sin sal, la leche en polvo, que cuando ella
se preparaba el desayuno, después de echarse la cucharada de leche, cogía otra
para tomarla, tal cual, ¡que rica estaba!, todavía le viene el sabor a la boca,
también traía las pastas de té inglesas, que venían en una lata redonda, que
ahora ya las ves aquí, si no son las mismas son parecidas. ¡que gratos
recuerdos!.
Cierra los ojos y
ve a su madre preparar la masa para hacer una empanada, ¡qué ricas las hacía!,
también ahora su padre se ha hecho un fabuloso chef de cocina, pues las
empanadas que él hace, no le tienen nada que envidiar a las que venden en las
panaderías, pues son idénticas a las que hacía su madre.
Otros recuerdos que
le aparecen son los de los colegios de Ferrol y de Mallorca, de cuando se
acercaba el día de la madre, que unos días antes ya se ponían con las
manualidades de bordado o de ganchillo. El primer regalo que le hizo a su madre
estando en Ferrol, fue una libreta con los trabajos realizados esa semana, de
aquella ella tenía cinco años; de los otros regalos que se acuerda son
realizados en el colegio de Mallorca; unos tapetes realizados con anillas , con
hilo de perlé se ganchillaba alrededor de las anillas, haciéndole la forma que
te gustaba, o que decían las monjas como tenías que hacerlo, un tapete para la
mesa alargado de tela como de saco, así la llamaban antes, no sé si es de lino,
haciéndole como unas escaleras, que subían y bajaban, las últimas fueron las
que le costaron más hacer, rememora, que un día Sor Margarita la castigo, al
pasillo, porque no le salía uno de los “escalones”, y estando en el pasillo,
pasaba una de las hermanas, que
apreciaba a Carol, y le pregunto Sor Rosario, el motivo del castigo,
Carolina, se lo comento, y la hermana Rosario entro en el aula y hablo con Sor
Margarita, que salió a la puerta y le levantó el castigo. También otros de los
regalos de otro año, era un muñeco de peluche, entre un elefante que llevaba
una alforja con dos bolsillos para poner en uno de ellos la cajetilla de tabaco
y en el otro las cerillas, el otro peluche era Bambí, ella eligió ese último
por dos razones, porque vio que era el más fácil de realizar y porque su madre
no fumaba, en esa etapa, también su hermana le enseñó como tenía que hacer un
elefante de peluche, y lo hicieron de color rojo, realmente era fácil, no era
nada difícil, rememora que un día estando en el patio de la casa, su hermana
también le indicó como hacer mariquitas de arcilla, y un guardacartas de cartón
piedra forrado de tela. A la vez que evoca esos recuerdos, le vienen a la
cabeza, los bichos bola que había en el patio, ya que allí tenían un limonero y
un naranjo, y dichos bichos salían de la tierra de las jardineras donde estaban
los frutales, le hacían mucha gracia, eran negros, y cuando los tocabas se
enrollaban haciéndose una bola para defenderse.
Otros recuerdos,
son los de cuando estaban en Marín, de cuando paseaban entre las huertas y los
riachuelos de los regadíos, en los que había mimbieiros o mimbreros (de la
familia de los sauces, de cuyas ramas finas sale el mimbre), que cojian las ramas de dichos árboles, al
llegar a casa, las ponía en remojo en la bañera y por la tarde del día
siguiente, le quitaba las cortezas, en esa etapa también aprendió como hacer
cestas de mimbre, observando como las realizaba su hermana, acto seguido en una
luterma redonda, la perforaba alrededor, y luego colocaba las varas
introduciéndolas en las perforaciones, y una vez colocadas todas, las
siguientes las entrelazaba entre las varas perpendiculares, con las que le
sobraba hacía una trenza, que una vez terminada, la doblaba, y en cada extremo
le ponía pegamento, y la colocaba uno en cada lado de la cesta, una vez que
estaba seco, lo barnizaba.
De otras
manualidades realizadas para el día de la madre, eran unos posavasos realizados
con cordel, y el último que recuerda de Mallorca es un gorro y una bufanda
granate, realizada a ganchillo.
También su hermana en Cartagena por el año
1973/74 le enseñó a hacer el punto de cadeneta, con el cual hizo dos tapetes
individuales.
CAPITULO VI
Carolina sigue recordando, pero esta vez
son recuerdos ni muy lejanos, ni muy cercanos, pues han sucedido de unos trece
años para aquí. Mientras está preparando la cama de su hijo, mientras él está
estudiando hasta las doce y media de la noche, le viene el recuerdo de cuando
cumplió el año del fallecimiento de su madre, desde el día que murió. Desde ese
mes de junio, ¡dichoso mes y año!, rememora cuando venían a comer su padre a su
casa, era feliz y sigue siéndolo, viéndolo bien y disfrutando de estar con él y
de que vaya a comer a su casa , una vez estando todos juntos alrededor de la
mesa, comiendo, ella era como si estuviera viendo a sus padres, le bastaba con
cerrar los ojos, pero aun sin cerrarlos, seguía viendo a su madre, que no era
ella, era su persona, pero no la que era antes, ¡dichosa enfermedad, es que no
le bastaba con la artrosis!, -pensaba Carolina-, llorando en su interior, y
fingiendo que no sufría de verla así y de que se estaba yendo poco a poco, lo
hacía para que no sufrieran sus padres y sobre todo su madrecita del alma; ella
la echaba de menos, ahora igual, para ella
era como si estuviesen los dos, esos domingos que su padre viene a
comer, puesto que para ella su padre es a la vez el recuerdo de su madre
también. Durante ese periodo, de no estar su madre, los domingos, cuando se
marchaba su padre, a ella era como si la casa se le viniera encima, porque
tenía ganas de darle patadas a todo y de llorar y no sabía porque. Ella al poco
de marcharse su padre, se arreglaba y salía sola, porque no podía más, le
hubiera gustado que Carlos saliera con ella, pero dio la casualidad de que no
podían dejar sola a su suegra, ella por el camino le iba pidiendo a Dios de
encontrarse a sus tíos; Dios le concedió ese deseo, y desde ese día le da gracias a Él, porque durante ese año en que
su madre se fue, casi todos los días coincidía con ellos, gracias a ellos, los
paseos y el haber hablado con ellos, no se sintió triste, y halló consuelo con
sus padres adoptivos (sus tíos). Lo mismo sucedió ,al cumplir el año de la
muerte de su madre, puesto que coincidió con lo de la operación de su suegra
con lo del marcapasos, que a Carlos le daba la impresión de que su madre se
había deprimido y de que no lo iba a superar, estaba muy equivocado, de
depresión no tenía nada, tan solo era como rencor, pues el postoperatorio, esos
quince días después, se nos hicieron una eternidad, pues no hacía nada más que
echarte en cara que ella no quería que se lo pusieran, y que fuimos tontos al
dejarnos convencer, cuando Carolina se mantuvo callada cuando se lo comento el
médico, ya que Carlos esa mañana había ido a casa a asearse y a desayunar,
Carol cuando llego su marido, le comento lo que le dijo el médico; como iba
relatando Carol ese año, también tuvo
que salir sola, y seguía con la depresión, ya que a Carlos le daba pena ver a
su madre como deprimida, claro que Carolina no lo demostraba, y si se lo
notaban, como le comentaron tiempo atrás, les parecería que estaba enfadada, al
verla normal y sería, y de eso hay mucha diferencia, pues nunca ha estado
enfadada, lo único nerviosa, puesto que a ella el enfadarse o disgustarse no le
sienta bien al igual que los comentarios negativos = pensamientos negativos
y pesimistas sobre ella, que le ha oído
decir a su suegra, que en vez de ganar puntos positivos con ella, ha hecho
queriendo o sin querer todo lo contrario para no caerle bien; otra vez tenía
que salir sola Carol, y de nuevo volvió agradecerle a Dios y a nuestro Señor, y a la vez a sus tíos ,el
volver a ver a sus tíos, ellos fueron los que le comentaron que era depresión
lo que tenía; al igual que cuando vivía su madre casi siempre se los encontraba
cuando venía de vuelta de ver a sus padres.
Se acuerda de cuando estuvo en el
tanatorio, de que solo hayo consuelo en las palabras de sus tíos, de su prima
Elisa, y de su hermana; y desde ese día empezó a adoptar a sus tíos, a su tía,
y a una prima de Mallorca, como sus padres adoptivos, y a sus primas de Marín,
de aquí y a las de Almería y a otra de Mallorca, como sus hermanas mayores. Ya
que el consuelo que le dio su suegra, no le Consuelo en nada, ya que lo de la
ropa ya lo había pensado ella hace tiempo, y eso no era consuelo para ella.
CPITULO VII.- EL AUTBUS CON RUMBO DESCONOCIDO
NOSTALGIA Y TRISTEZA
Desde el jueves pasado Carolina está apenada, porque se ha ido para siempre la madre de una amiga la que ella quería como si fuera su madre; desde que su madre murió, en Loli,- la madre de su amiga-, veía en ella reflejada a su madrecita del alma. Se acuerda que todos los veranos en la playa, los ojos siempre iban buscando a su segunda madre, pero al dejar de ir los padres de su amiga , algo en su interior le decía, que ya no los vería mas allí. Y se le ha ocurrido dedicar desde aquí, a esas tres personas, que ya no están, una poesía, a esos tres seres tan especiales para ella.
A la vez Pero si quiero quiero ver
y no quiero fotos vuestras,
ver porque no quiero
películas, olvidarme de vosotros.
vuestras, Tengo miedo de olvidarme
porque voy ha llorar, de vuestra voz,
quedándome de vuestra cara,
con las ganas estoy aunque hay algo en mi interior,
y deseando de verlas, que me dice,
porque quiero recordar que nunca me olvidaré
como si todavía .de vosotras tres.
siguieseis aquí.
Para su segunda madre:
Si antes te quería, Ahora,
ahora te quiero el alma mía,
mucho mas, está dividida en dos,
desde que mi madre a la vez que mi corazón,
se fue con Dios, ambas se han "roto"
en mi interior mucho mas de lo que estaban,
te adopte al no poderos
como si fueras mi madre, deciros a las dos
y te empecé a querer a ti lo mucho que os quería,
mucho mas ni tampoco pude despedirme
de lo que te quería. de vosotras dos.
Recuerda que unos meses antes de ingresar su madre en el hospital,
le comentó, que ella siempre la llevaría en el corazón y en la memoria;
y que estando ella el último mes de su vida en el centro hospitalario, su madre le cogió su mano y se la acercó a la frente y al corazón, preguntándole si se iba acordar de ella y si la iba a llevar en el corazón,
Carol, le respondió: ¡claro, que sí, miña reina, mi princesa, mi tesoro, miña naisiña del alma querida!, cierra los ojos, y es como si la estuviese viendo en este momento.
A su otra madre no se lo pudo decir, pero ella no perdió la oportunidad, pues cuando iban sus sobrinos a ver a su abuela, ella le decía su sobrina,
que le dijera a sus abuelos, que ella los quería como si fuesen sus segundos padres; aunque a ella le hubiera gustado podérselo decir como a se lo dijo a su madre.
Ahora cierra de nuevo los ojos, y ve al pobrecillo de su segundo padre llorando, allí en la misa, y a ella le están cayendo las lágrimas de los ojos,
no lo puede remediar.
CONTINUACION DEL CAPIULO VIII
EL AUTOBUS CON RUMBO DESCONOCIDO
"NOSTALGIAS"
El hijo de Carolina ha ido de excursión con sus amigos a celebrar el cumpleaños de uno de ellos, a un parque temático, Carol empieza ha rememorar aquella época de cuando se juntaban sus tíos y sus padres con ellos para ir ha comer, para reservar las mesas, su padre las llevaba primero a ella y a su hermana, porque sino cuando llegasen a medio día ,de aquella, no quedaba ninguna mesa, luego llegaban sus padres y sus tíos con la comida, que era, filetes empanados, ensalada y tortilla de patatas. El parque antes estaba muy diferente a como esta ahora, puesto que no tenía las atracciones que le han ido poniendo hará unos dos años, y todavía faltan por poner, pues tienen previsto terminar en el 2015, dicho parque se llama Tentegorra, y esta en los Canales del Taibilla, a dos km de donde vive ella.
Carolina rememora cuando iba con su mejor compañera y amiga Rosario y sus hermanos, a ese terreno. Era todo cuesta arriba, pues tienes que subir una montaña, ambas amigas cuando llevaban algo así como un km, andado, tenían que sentarse, y eso que de aquella tenían 16 años, ¡era cuesta arriba!, mientras que los tres hermanos de su amiga no paraban de jugar, de aquella tenían, el pequeño seis años, Juani tenía 10 años, y Carmen trece; a la vuelta ya todo era cuesta abajo, pero todavía les quedaba algo así como una medía hora mas, para llegar a su casa y al colegio donde estaba interna, cuando llegaban se quedaban asombradas, porque los hermanos de su amiga seguían con ganas de jugar y correr, mientras que a ellas no les apetecía nada de eso.
El año pasado estuvo leyendo un diario, de cuando ella tenía quince años, donde estaba anotado, cuando ella vivía en las casas de marina del Paseo Alfonso XIII, que desde ahí se iba a casa de sus tíos, que vivían en las de oficiales, estaban bastantes retiradas de donde vivía ella, como iba relatando, andando, tanto a la ida como a la vuelta, a no ser que fuera en invierno y como anochecía pronto , entonces cogía a la vuelta el autobus,se acordaba de cuando salían su prima y ella, que unas veces salían a pasear, y otros domingos iban al cine; había días que ella le comentaba a su prima Rosa, que le gustaría que saliese con ella en su pandilla en el lugar de otras dos amigas de su pandilla que no le caían nada bien. También rememoró el año 1977, cuando el hermano de otra de sus mejores amigas de Marín, juraba bandera, su prima Rosa le maquilló y le peinó las pestañas, fueron ambas a la jura de bandera, pues a su mejor amiga la había invitado la novia de su hermano.