domingo, 3 de agosto de 2014

EL AUTOBUS CON RUMBO DESCONOCIDO::CAROLINA TRAS LA VENTANA: EL VERANO DE CAROLINA 2014

Ha llegado el mes de julio y Carol está aprovechando todos los días, que va a ver a su padre y disfruta de estar con él, pues cuando llegue el  final del mismo mes, su padre y su hermana se van a Galicia.
Ahora es el mes de agosto, su padre y su hermana ya no están, están en tierras gallegas. Cuando ella va ahora un día a la semana a ver cómo están las cosas, trata de estar el menor tiempo posible, ya que cuando está en ella, le vienen los recuerdos, de los días en que ella iba a verlo, que sentados los dos hablaban, veían la tele,  y comían un helado, otros días su progenitor se ponía hacer crucigramas, en este momento si cierra los ojos, es como si lo estuviera viendo, pero trato de pensar, que tengo que seguir adelante. Que ellos van a volver,
Que disfruten, que se lo merecen, por lo buenos que son, y sobre todo por todo lo que lucho con la enfermedad de mi madre.

LAS IDAS Y VENIDAS DE SUS RECUERDOS RECUIENTES
A Carolina, no le hacen más que ir y venir los recuerdos. La madrugada del lunes fue horrible, por llamarla de alguna forma, a las tres se le empezó hacer efecto la vacuna, tapándosele la nariz, se sentó en la cama durante una hora con los ojos cerrados, para relajarse y no ponerse nerviosa, hasta que se le destapase, para luego poder dormir, en ese tiempo es cuando le invadieron los pensamientos y los recuerdos, de cuando iba a casa de su padre, y los pensamientos de lo que haría cuando no estuviese su princesa, para que la llegada del viernes no se le hiciera eterna. Pensó en que por el mes de octubre se pondría a ordenar sus cosas que tiene en el armario, acto seguido le vinieron los  recuerdos y la imagen de su princesita, de cuando era pequeña hasta ahora, de cuando se ponían a jugar en la cama por las tardes, después de terminar de limpiar la cocina, de cuando tenía meses, y por primavera, la echaba encima de su cama, con los pantis puestos, para que le diera el sol en sus piernecitas, y en el verano, hacia la misma operación, pero con sus piernecitas al aire.
Después de la llegada del viaje de estudios, que llego súper cansada, por los madrugones, pues para desayunar tenían que levantarse a las siete de la madrugada, y cuando terminaban, preparados para caminar y recorrer sitios; se echaba en la cama para descansar, y su madre solo tenía ganas de terminar de limpiar la cocina para ponerse con ella a su lado, ya que la estancia de su niña en Roma, los diez días que estuvo, se le hicieron eternos; solo de pensar que aunque sean cinco días los que va a estar sin ella, se le van hacer eternos y la va a echar mucho de menos, cambio el pensamiento y se le ocurrido en ponerse a escribir todo lo que le pasaba en ese momento por la cabeza.
Se levantó de la cama, cogió una libreta y el bolígrafo y se puso a redactar todos esos sentimientos y los de cuando iba a la casa de su padre para estar con él y que no estuviese solo, iba anotando, cuando se sentaban viendo la tele, comiendo un cucurucho de helado una vez llegado el verano, y los meses anteriores, bien viendo la tele, haciendo su progenitor crucigramas, hablaban, y así se le pasaba la tarde.
Ahora cuando va a la casa de su padre, trata de estar el tiempo justo, para evitar el llorar.
………
LOS  VERANOS  DESDE  2008  HASTA  EL  2014

Los cinco veranos últimos que paso en su casita de la playa, no fueron muy bien avenidos.., , ya que nada más estar el primer día de todos los veranos, y casi hasta el final su suegra no hacía más que decir, “que ella no quería ir a la playa, pero que se sacrificaba por la niña,” y así día sí y día no, hasta el final del verano.  Y una semana antes de partir, parecía que su suegra estaba deshojando una margarita, pues un día decía que si quería ir y al día siguiente decía lo contrario, y se tiraba siete noches antes de irnos, sin dormir y llorando como los niños pequeños, porque no quería ir, eso le oyó comentarle a su marido el segundo día de estar en la playa.

 Y no era sólo con esa frase, sino que con lo de ver y no ver, que había mucha luz y que le molestaba en los ojos, venga bajar las persianas, hasta la mitad  para que no le molestara la luz; que si la ansiedad de las madrugadas, porque no veía bien; “que por que mi madre compro ese piso, y que no pensó en el día de mañana,(mira ella, sí que no  pensó en el mañana con los ojos, cuando el oftalmólogo le comento que se echara metódicamente las gotas de la tensión en los ojos, que era muy importante, ella siempre iba a su comodidad, se las echaba a destiempo, o bien no se las echaba por la  mañana porque veía bien, luego la de las noche si se las echaba, y luego al cabo de unos años, cuando ya no veía tan claro, a veces cuando se las echaba, no calculaba bien y entonces se le caían fuera del ojo.

 En la playa, ya teníamos que turnarnos para salir, y muy pocas veces salíamos los tres juntos, para dar una vuelta en bici hasta la Manga, o caminando hasta mar de Cristal, otras  veces, los primeros veranos de tenerla, cogíamos la bici y nos íbamos  casi hasta los alcázares, otras veces sólo hasta los nietos, fueron  avanzando los años, y ya no era lo mismo, pues al ir ya con ansiedad doña desesperanza, ya nos teníamos que quedar uno con ella, para que estuviese tranquila, mi marido apenas bajaba a la playa a bañarse, de un mes, tan sólo se bañaba cinco días, y ninguno disfrutaba de un verdadero verano.
  Recuerdo los dos veranos últimos, el penúltimo, ya nada más estar en la casa de la playa, doña abuela, ya empezó con su frase de siempre, mi princesita rompió a llorar, diciendo que ya estaba bien, que ella que, que no pudo disfrutar de su madre en los veranos, por culpa de la enfermedad de su otra abuela, y ahora que podía ya no podía disfrutar, y que no decía nada, entonces , Esperanza se calló.

Pero las frases se volvían a repetir, un día sí y otro no.
Al verano siguiente, en 2013, otra vez la misma cantinela, el primer día, ya mi niña cansada de oír la frase año tras año, y de no poder disfrutar el primer día de tranquilidad y felicidad, enfadada dijo:” que ya estaba bien siempre la misma frase”, y doña desesperanza comentó:” mira cómo se enfada la niña”, con una sonrisa  como burlona, recordándome al maestro de contabilidad que tuve.

Ahora pensándolo bien, me digo que buscando algo para entretenerme, aunque añorando mi casa de la playa, al menos no la echo tanto de menos, y viendo que mi niña hay días que sale con sus amigas, ya no se aburre ella. Mi princesa ya hará unos seis años ya comento que a ella le daba igual no ir a la playa, puesto   que aquí tiene a sus amigas y sale con ellas.

MI ANIVERSARIO Y MI SANTO

Dejando
pelillos
a lar,
voy ha tratar
de recordar,
aquel dìa
que nos presentaron
y que te conoci,
junto con aquellos
recuerdos
de cuando
eramos novios,
aquellos
tiempos han pasado
y ya no volveran,
se han quedado atràs
en el recuerdo.
Rememoro
y vuelvo a rememorar
una  vez
y otra vez
mas,
año
tras año,
el tiempo
en que fui
catequista,
que ahora
pasare a relatar,
a la par
que vuelvo
a rememorar
la época
de nuestro noviazgo.
"*TODO OCURRIO HACE DIECINUEVE AÑOS.
- Es bonito rememorar
mi vivencia
durante
el tiempo
que fui
catequista
en la parroquia
del Sagrado
Corazón de Jesús
( San Diego).
"*Fué una
de las etapas mas
bonitas
de mi vida, 
junto con la de mi
noviazgo,
tambien
en ese periodo
fue cuando conocí
a mi marido.
"*Esos días
iba contenta
a impartir
las clases
de catequesis,
  siete niños que tenìa
a mi cargo,
de los cuales
solo me acuerdo
del nombre de tres
de ellos, Ruben,
David
y Diego;
"*Ruben
y Diego eran
como uña
y carne,
las niñas
se llaman
Luisa y Paula. 
El párroco
antes de esa iglesia
era Francisco
Montesinos,
que ahora
esta destinado,
desde hace
unos ocho años,
en la Iglesia
de la Caridad,
el que me dió
el sacramemto
del matrimonio,
"*Las clases
eran los miercoles
a las 7 a siete
y media de la tarde.
Siempre les compraba
algun detalle ,
como premio
por traer los deberes
hechos
y por portarse bien.
Ruben
siempre se esperaba
al miercoles
siguiente para hacer
lis deberes
fijandose
en los de Diego.
Todos eran
muy buenos.
En la vispera
del día de Reyes,
les compré
un lápiz,
una regla,
un sacapuntas
y una goma
de borrar
a cada uno,
y se los envolvì
en papel
de regalo,
y el miercoles
que era el día
siguiente,
llegué media
hora antes,
para colocarselos
encima de la mesa,
cada uno en su sitio.
"Cuando llegaron
les comenté ,
que habian
venido 
los Reyes
y que les habían
dejado
un paquete
a cada uno,
en esto Rubén,
dice, que los Reyes
Magos no existen,
esta catequista le dice,
que si no existen,
¿entonces quien
colocò
los paquetes
en la mesa,?
pues yo acabo de llegar!.
Al ver los paquetes ,
se pusieron
muy contentos.
Eramos cuatro
catequistas,
cuando una faltaba ,
sus niños se repartian
entre las tres
catequistas
que estabamos.
A mi un día
me toco un gitanillo,
que resulta
que era primo
de Luisa,
él decia
que no iba
hacer la comunión
y que por eso
se queria ir,
mis niños,
todos se volcaron ,
para ayudarme,
yendo hacia
la puerta
para que no se
escapara.
Se lo conté
a una
de las catequistas
y me comentó
que cuando
me volviera
a pasar otra vez,
que recurriera
a Montesinos.
"*Cuando salía
los miercoles,
me daba
la impresión
de que me iba a
estallar,
pues de la tensión
nerviosa,
tenía la sensación
de como si me estuvieran presionando
la cabeza.
Tú siempre me venías
a recoger,
y juntos
los dos hasta las diez,
paseabamos
por las cercanías
de la casa de mis padres.
Los días
restantes
por las tardes,
saliamos ha pasear,
unas veces íbamos
al pub Waikiki,
otros al Comodoro,
al Cuenca,
y otros al bar
que esta cerca
del cine Alfonso XIII,
o a la cafetería
Celdrán.
Allà
el mes